El primer ministro británico, Andy Burnham, habló este viernes por teléfono con Donald Trump y se quejó de las «medidas coercitivas» que, según Londres, la Argentina impulsa contra las Malvinas. La conversación fue tomada con preocupación por fuentes del Gobierno argentino.

De acuerdo con el comunicado del Gobierno británico, ambos mandatarios analizaron el proyecto Sea Lion, en el que la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration planean extraer petróleo a partir de 2027 o 2028, si el Tribunal Internacional del Mar no aplica las medidas cautelares que pidió la Argentina.
«El primer ministro planteó las consecuencias económicas que las medidas coercitivas de la Argentina tienen para el Reino Unido y Estados Unidos, y reiteró la importancia de respetar el derecho de los isleños a desarrollar sus recursos naturales», señala el texto oficial.
La llamada, una de varias que mantuvieron desde que el laborista Burnham reemplazó a Keir Starmer, se produjo después de que Estados Unidos planteara que sus empresas no se vieran afectadas por el proyecto de Ley de Soberanía Nacional, que finalmente quedó frenado en el Congreso. El subsecretario estadounidense Christopher Landau lo confirmó el jueves en una conferencia de prensa junto al canciller Pablo Quirno.
Trump mantuvo una postura ambigua sobre el conflicto en los últimos meses. Llegó a decir que podía abandonar la «neutralidad» de su país sobre la soberanía de las islas como forma de presión sobre Londres, pero desde que habla con Burnham dejó de referirse al tema y elogia al premier británico.
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