
Una mesa, varios halcones, alguna paloma y una pregunta que en la Argentina nunca viene sola: ¿se puede discutir al Presidente sin terminar discutiendo también el precio de la carne, la luz y los remedios?
En Halcones y Palomas, Leo Rossi abrió con la absolución de Javier y Karina Milei en la causa Libra, tal como se presentó en el programa. De ahí, derechito al cruce entre el Presidente y el periodismo: ¿hay victimización o hay razones para preocuparse por el tono de quien ocupa el sillón más poderoso?
Nuria Am puso el acento en algo básico: el Presidente puede cuestionar y recurrir a la Justicia, pero sus palabras pesan distinto. No habla desde una mesa de café. Habla desde el poder. Y cuando la mecha ya está corta, una frase puede echar más nafta.
Su diagnóstico quedó picando: “El personaje se lo devoró a Milei.” También reconoció algunos logros del Gobierno, pero cuestionó la falta de empatía y unos recortes que, según dijo, no fueron tan quirúrgicos como se prometía.
Carlos Traboulsi tomó partido por la prensa y dejó una frase que funciona casi como consigna: “Tienen mucho para investigar los periodistas y que no se callen la boca.”
Pero cuando la mesa pasó de las consignas a la pregunta concreta —¿cómo se genera trabajo?—, Traboulsi jugó sus cartas: desarrollo, dignidad y una propuesta sobre la pesca incidental. Sostuvo que se descartan toneladas de pescado y que organizar la actividad durante todo el año, con turnos rotativos, podría generar cientos de miles de empleos.
Ahí saltaron las repreguntas: ¿son números posibles?, ¿qué pasa con los descansos?, ¿quién controla las condiciones laborales? La idea quedó expuesta a prueba, como tiene que pasar con cualquier propuesta que promete cambiarle la vida a la gente.
Y apareció otra frase suya, de esas que quedan lindas en un atril pero enseguida piden recibo: “Dando trabajo, dando desarrollo y respetando la dignidad de las personas.” La mesa le pidió el cómo. Porque la dignidad no se paga en cuotas y el trabajo no aparece por decirlo tres veces frente a cámara.
El doctor Gustavo Delía defendió el resultado judicial y sostuvo que algunos periodistas deberían reflexionar y pedir disculpas. Su argumento fue tajante: “La justicia habló. Milei es inocente.” También consideró que hay periodistas que se victimizan cuando el Presidente les responde.
Pero el debate se puso áspero cuando la conversación pasó a la inflación. Delía se apoyó en el dato mensual; desde el otro lado le retrucaron con tarifas, prepagas, bancos y el costo de llenar la bolsa. Ahí quedó servida la frase que resume cualquier sobremesa argentina cuando la cuenta no cierra: “Una cosa son los números y otra cosa es el bolsillo.”
La única verdad es la realidad, decía la frase que se le atribuye a Perón. Y la realidad, en la mesa, tenía precio por kilo, factura de luz y jubilados haciendo malabares. Delía sostuvo que la gente también debe acostumbrarse a pagar servicios que antes no pagaba; sus críticos le marcaron que el aumento puede ser muy real, pero el sueldo no siempre acompaña.
El programa también puso sobre la mesa una incomodidad para ambos lados: los periodistas tienen responsabilidad sobre lo que dicen, pero el poder presidencial no es simétrico al de una persona que informa o critica. Como recordó Nuria Am, el Presidente puede ir a la Justicia; eso no vuelve inocuas sus descalificaciones.
Y mientras se discutía quién tiene derecho a contestar, apareció la pregunta que suele quedar tapada por el griterío: ¿cuánto más puede aguantar la gente que ya llega con lo justo? La frase de Alfonsín —“con la democracia se come, se cura y se educa”— sobrevoló la charla aunque nadie la necesitó pronunciar. Jubilaciones, medicamentos, vivienda y PAMI: la lista que no entra en ningún eslogan.
En la segunda parte, el músico y folklorista Iván Camaño habló de su proyección política hacia 2027, defendió la industrialización y propuso crear un Ministerio de la Tercera Edad. La mesa le preguntó cómo encaja esa idea con la promesa de reducir el Estado, y también le pidió precisiones sobre su estructura y sus propuestas.
Camaño aseguró que ya tiene nombres para una candidatura a gobernador bonaerense, pero no los reveló. La bomba terminó en manos de Leo Rossi: el conductor dejó picando para la próxima emisión una posible candidatura de Sergio Massa. Fue un anticipo de Rossi, no un anuncio confirmado.
LAS FRASES QUE QUEDARON PICANDO
“El personaje se lo devoró a Milei.”
—Nuria Am, sobre el estilo del Presidente.
“Tienen mucho para investigar los periodistas y que no se callen la boca.”
—Carlos Traboulsi, en defensa del trabajo periodístico.
“La justicia habló. Milei es inocente.”
—El doctor Gustavo Delía, al defender su postura sobre la causa Libra.
“Una cosa son los números y otra cosa es el bolsillo.”
—La síntesis más callejera del cruce económico.
En la tele se puede discutir con gráficos, expedientes y grandes palabras. Pero tarde o temprano aparece la vida real a golpear la puerta: el jubilado que necesita remedios, la familia que mira la factura y el laburante que hace cuentas antes de pasar por la carnicería.
La política promete mucho. La gente, mientras tanto, espera que alguna de esas promesas llegue hasta la mesa.
💬 ¿Qué te quedó más dando vueltas: la pelea entre Milei y el periodismo, el cruce entre Traboulsi y Delía o las propuestas de Camaño?
✍️ Gonzalo Guardia · El Archivólogo
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