El gobierno de Venezuela informó que 6509 personas murieron en los terremotos consecutivos de junio, pero distintas proyecciones, entre ellas un análisis de The New York Times sobre edificios residenciales y estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), indican que probablemente se trate de un subregistro considerable.

El USGS utiliza desde hace años la intensidad de los sismos, datos históricos y la distribución de la población para calcular las víctimas después de un terremoto, y esa información suele ser más precisa en los eventos con muchas muertes, según explicó el sismólogo David Wald.
Para el caso venezolano, la estimación promedio del organismo es de 53.000 muertos, con un 50% de probabilidad de que la cifra real sea mayor y otro 50% de que sea menor. Además, calcula que hay alrededor de un 81% de probabilidad de que las víctimas superen las 10.000.
Uno de los obstáculos para obtener un número confiable es la falta de un censo oficial actualizado. Para suplirlo, el USGS emplea un modelo llamado LandScan, desarrollado en el Laboratorio Nacional Oak Ridge, que proyecta el último censo con datos de la ONU y decenas de variables, como el uso del suelo, los caminos y la cercanía a zonas urbanas, para estimar dónde estaba la gente al momento del sismo.
Un análisis del Times de imágenes satelitales, registros visuales y tipos de edificios también arrojó dudas sobre la cifra oficial. El gobierno venezolano no respondió a los pedidos de comentarios.
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